Carmen Llamas: Una Semana Santa diferente

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“Estas misiones fueron diferentes, al igual que todas las anteriores. Al final todas te aportan algo y la mejor lección que me llevo es que cuanto más me dejo y me entrego en las manos del Señor más feliz me siento. “

Carmen Llamas, colegial de 1º de Periodismo, nos comparte una crónica sobre su plan de esta Semana Santa, ha ido de Misiones con Juventud Misionera a Murcia.

“Salí de mi casa como todos los años con la maleta cargada de ilusiones y entusiasmo por volver otro año más a misiones con lo que esto significa: entregarse a los demás, vivir en comunidad y sobre todo, encontrarme con Dios en cada una de las personas con las que comparto esta experiencia.

Las misiones duraron cuatro días los cuales fueron muy intensos a la vez que gratificantes. El primer día, el miércoles, empezamos la jornada a las nueve de la mañana saliendo el autobús desde Barcelona hacia Murcia. El viaje duro ocho largas horas en las que me planteaba si hacía bien volviendo este año de misiones. Sin duda, ha merecido la pena. Llegamos sobre las 18.30 a Cabezo de Torres, donde nos encontramos con el resto de misioneros de otras partes de España. Ahí, a las 19.00 celebramos la misa de envío para después separarnos en diferentes pueblos y parroquias.carmenllamas

El jueves nos dedicamos a misionar, invitábamos a la gente de la calle a que viniera a la misa de la parroquia en la que ayudábamos. También fuimos a visitar enfermos o personas mayores a sus casas y ofrecerles si querían recibir la comunión. A mi me tocó acompañar, después de comer, al padre Javier a repartir la comunión a un par de ancianos. Para mí, fue una experiencia muy bonita. Otro grupo fue a ayudar a un asilo y ahí hicieron un Vía Crucis con los ancianos y los llevaron de paseo por Cartagena. Por la tarde fuimos a misa y por la noche hicimos un Solnight. Esta actividad consiste en invitar a gente de la calle a rezar a la iglesia, y la hicimos desde las diez de la noche hasta las dos y media de la madrugada.

La jornada del viernes fue muy parecida a la del día anterior: invitamos a la gente a los oficios y también fuimos a visitar ancianos. Después de los oficios, que fueron por la tarde, tuvimos una actividad todo el grupo junto, que consistía en explicar y reflexionar sobre nuestro día.

El sábado fue un día diferente. Nos desplazamos hasta puerto de Mazarrón y ahí todas las ciudades hicimos un rosario por en medio del pueblo e hicimos juegos en la playa con todo el grupo. Fue un momento de convivencia muy divertido, sobre todo para conocer a diferentes personas con mis mismas inquietudes. Por la noche tuvimos los oficios y luego otra actividad con el grupo entero.

El domingo fue el último día y tuvimos la misa de Resurrección con todos los grupos de misioneros de los diferentes pueblos. Después nos despedimos y cada uno volvió a su ciudad. Llegamos a Barcelona sobre las 21.30, después de un largo y cansado viaje.

Estas misiones fueron diferentes, al igual que todas las anteriores. Al final todas te aportan algo y la mejor lección que me llevo es que cuanto más me dejo y me entrego en las manos del Señor más feliz me siento”.

 

 

 

Visita a Iesu Communio. “Es un lujo poder acceder de un modo tan cercano a personas como ellas”

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Ana María Rodríguez Segura, Primero de Periodismo. El pasado sábado día 12 de marzo, algunos de los colegiales visitamos La Aguilera, en Burgos. Dos entretenidas horas de viaje desde Madrid para llegar al instituto religioso femenino de las Iesu Communio.

Llegamos a La Aguilera sobre las 5 de la tarde y nos pasamos directamente al encuentro con las monjas. Nos recibieron con una canción y continuamos con las presentaciones de los grupos para pasar a las preguntas. Comienza el turno de preguntas. Yo hasta el momento comenzaba a estar alucinada, en todo el esplendor de la palabra. Lo comenté con Paulina: las caras de las muchachas desprendían una luz como nunca antes me había percatado, y digo muchachas porque muchas de ellas no tenían más de 25 años; y las demás no se quedaban tampoco demasiado atrás. Todas eran muy jóvenes y solo algunas habían sentido la vocación desde siempre: había quienes había sido auto-declaradas ateas firmemente, y quienes aun siendo creyentes, había vivido, como nos comentaba una de ellas “a lo loco”.

Las primeras preguntas eran las que todo el mundo deseaba conocer: “¿Qué os llama a estar aquí?”, ¿Cuáles son vuestros quehaceres diarios?”, “¿Por qué renunciáis a una vida fuera para tenerla aquí?” La cosa se iba poniendo más interesante, no solo por las preguntas, sino porque ellas mismas nos contestaban con la máxima sinceridad posible, contando su experiencia para que lo comprendieramos. Digo “comprendieramos” porque una persona universitaria de 18, 19 o 20 años, no piensa en poner su vida al servicio de su fe. Se piensa que es una locura y no se alcanza a comprender el asunto. Por eso mismo, continuamos haciéndoles (y haciéndonos) preguntas.

Una de las respuestas a las anteriores fue “por vocación”. En ese momento, lo entendí muchísimo mejor. Nos comentaban que igual que una persona tiene vocación de médico o de abogado, ellas sentían vocación a la fe, a Dios. Allí encontraban plenitud a la vida y buscaban sentido a la existencia. Ellas mismas nos afirmaban que eran preguntas que con frecuencia muchos de nosotros nos hacemos, sin profundizar y sin encontrar (como es de esperar) respuesta.

Tras las preguntas y respuestas llegó el que para mí fue el momento en que más aprendí de todo. Se nos acercó una chica para terminar de contestar una de las últimas preguntas que se le habían formulado. La pregunta era sobre la felicidad con y sin la fe a Dios en la vida. Esta chica, que se llamaba Almudena, se acercó a Pablo Ballesteros (compañero del CM y artífice de la pregunta) para contestarle de la manera más humilde, sencilla y sincera que pudo. De todo lo que me pudo fascinar, me quedo con lo siguiente. Ella tenía 19 años, llevaba un año y medio en la orden y esta semana iba a pasar a ser novicia. Ella sentía la fe desde pequeña y decidió sumergirse completamente tan jovencita. Cuando todos la mirábamos sorprendidos, ella nos seguía explicando (con la misma luz en el rostro que comentaba al principio) que no renunciaba a una vida, sino que había elegido cómo quería vivirla. No iba a renunciar a tener hijos (sí físicamente), porque ella nos amparaba con la oración. Quería vivirla extendiendo su fe, y entre otras cosas, lo estaba notando ya que, como nos comentaba, no hubiera sido capaz de levantarse a contestar esa pregunta hace varios meses, pues ni ella misma tenía la respuesta. Ella era feliz allí.

Había mucha información para interiorizar hasta ese momento, y ya estábamos acabando la visita. Tras la misa y la imprescindible compra de dulces, subimos al autobús para regresar a Madrid. Y como no podía ser de otra manera, el debate y las sensaciones siguieron durante la mayor parte del trayecto. Realmente era alucinante ver a tan numeroso grupo de mujeres unidas por algo tan inefable como es la fe. Seas o no creyente, es un verdadero lujo poder acceder de un modo tan cercano a personas como ellas.

Muchas preguntas se me quedaron en el tintero. Y las que llevaba, siguen sin ser respondidas. Una vez allí y después de la visita, te vuelves a replantear muchas cosas. Pero tras la experiencia, sé que si hay algo imprescindible en esta vida es no dejar de hacerse preguntas.

 

Margarita Pons: “Aula me ayudó a descubrir lo mucho que me apasiona mi carrera”

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Mª Margarita Pons, 1º de Bellas Artes y Diseño. Aula ha sido para mí un reto pues, nunca antes había tenido tal responsabilidad como la de representar, aunque fuera en pequeña medida, una institución a la que pertenezco como es actualmente la Universidad Francisco de Vitoria. Me resultó de lo más emocionante ver cómo yo, sin tener preparación para “vender algo”, lograba contagiar las ganas de que los demás se acercaran a conocer sobre esta Universidad y la influencia que puede llegar a tener algo tan simple como el testimonio de un alumno, en mi caso, la que ha sido mi experiencia hasta ahora.

Se viese de donde se viese, el ambiente de nuestro stand marcaba la diferencia. Saltaba a la vista el entusiasmo que había en cada uno de los que estábamos allí, nosotros si estábamos allí por voluntad propia y con ganas de darlo todo a fin de conseguir contagiar nuestra energía universitaria a todo aquel que se acercara.

Quise ir a Aula pensando en la oportunidad que a mí me habría gustado tener de conocer la universidad mediante el testimonio de sus propios alumnos.

Aula me ayudó a ver la importancia de presentar nuestra experiencia universitaria en su totalidad, teniendo conciencia de la importancia que puede llegar a tener el testimonio dado, pudiendo mostrarle a los posibles futuros alumnos lo que de verdad importa, y no distraerse con factores secundarios como pueden ser la duración de la carrera o las salidas laborales del momento. Es sorprendente algunos de los criterios por los que una persona puede llegar a elegir o descartar una carrera o Universidad. Me chocó mucho como una madre, ante la ilusión de su hija por estudiar Bellas Artes y Diseño, carrera que yo misma estoy cursando, fue capaz de negarle la oportunidad por el simple hecho de que ésta consta de cinco años. ¿ Acaso es esa una razón suficiente para tomar una decisión tan importante? En mi opinión pienso que vale la pena estudiar un par de años más si es algo que realmente te apasiona.

Aula me ayudó también a valorar los padres que tengo. Mi madre me ha motivado siempre a estudiar lo que yo quería, a elegir la carrera que me gustaba, independientemente de lo difícil o fácil que esta fuese o a que trabajo me pudiese a llevar. Mi madre siempre me dio esa libertad de elegir lo que verdaderamente me hiciera más feliz. Y pude poner esto en valor, ante la diferencia existente entre los chicos que venían solos, o aquellos que venían muy condicionados por la compañía de sus padres. Al venir solos, era como si tuviesen claro qué querían y las respuestas que necesitaban, sin embargo cuando venían con sus padres, mostraban menos interés, más bien se limitaban a asentir a lo que sus padres preguntaban, aceptando de algún modo que ellos tendrían la última palabra.

Fue una experiencia inolvidable que, sin duda alguna, recomendaría a todo aquel que se planteara asistir. Yo tengo ganas de poder volver a Aula todos los años que me sean posibles.

Encuentros de Cine. Por Andrés Rey

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Andrés Rey. 1º de Comunicación Audiovisual y Publicidad.

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El otro día Chema Alejos, profesor en la Universidad, nos honró con una visita y la visualización de un vídeo enmarcado dentro del ciclo del Encuentro que estamos viviendo en el Colegio Mayor. El vídeo en concreto, nos hablaba de la importancia de la amistad a través de clips sacados de algunas películas elegidas por Chema.

A pesar de estar de exámenes, fue agradable sentarse a ver lo que el eminente profesor, licenciado en Filosofía y Comunicación Audiovisual, tenía que decirnos sobre la amistad. Ciertamente no sabíamos muy bien lo que nos íbamos a encontrar, pero fue muy fácil dejarse llevar por las reflexiones que nos planteó, haciéndonos pensar no solo sobre nuestras propias experiencias, sino sobre lo que significa la palabra amigo.

Incluso a alguno le sorprendería pararse a pensar la de veces que el cine plantea esta pregunta, no en lo superficial pero en lo profundo. Todo esto mientras la mente de uno divaga sobre qué es lo que me está diciendo a mí esta película en esta escena.

Nunca perdió el ritmo, a pesar de que la hora no era la más propicia al ser la sobremesa, y mantuvo el interés de todos, al ser un tema tan presente en la vida universitaria. Mucho más si vives fuera de casa, y la palabra familia empieza a cobrar un sentido más amplio, de repente esas inquietudes, que puedes haber percibido superficialmente en una película, se convierten en cuestiones reales y palpables en tu realidad.

Alejarse de lo superficial, y sumergirse en el tema fue la tónica general de esta tan grata experiencia que nos hizo salir a algunos dándonos abrazos, entre risas y bromas. Pocos lugares se me ocurren donde podría haber puesto este vídeo, tan acorde con la atmósfera de la comunidad que tenemos aquí en el Cole Mayor, pues estas preguntas, estas inquietudes, han dado palabras a un sentimiento que está en el aire en el que poco a poco va convirtiéndose en el segundo hogar de muchos de nosotros.

Pero la reflexión va mucho más allá de lo bonito que es todo aquí. El mensaje del vídeo va dirigido a cada uno, a su persona y su realidad, y si es cierto que eso es lo grandioso de ver las mismas reacciones en todos, es uno mismo quien experimenta la necesidad de plantearse su papel como amigo. Pues no todas las relaciones supuestamente llamadas amistad, son verdaderas amistades, y esto va más allá de la frivolidad de agregar a alguien al Facebook. Por eso aunque uno sale feliz de lo que tiene, de lo que ha construido, o mágicamente encontrado, la semilla de la inquietud ha sido sembrada en la conciencia. No hablo de culpa, sino de un serio análisis de cuáles son mis relaciones y si soy un buen amigo, o estoy soportando a gente que no son amigos míos, entregando mucho más de lo que recibo.

Puedo hablar por todos los que asistieron a la visualización, y decir que nos llegó muy adentro, apelando a preocupaciones que en esta etapa de nuestra vida son definitorias de nuestro carácter y obligándonos a reflexionar de un modo crítico y agradecido el papel de aquellos que son llamados amigos.

Acto de Apertura del Colegio Mayor, gran Encuentro de una gran Comunidad

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Inicia el curso 2015-2016, y el Colegio Mayor lo celebra con un solemne acto de apertura. Este año hemos elegido como lema y tema de reflexión #EncuentroCM, y este acto sin duda fue una gran oportunidad de encuentro, entre colegiales, formadores, profesores y también con Dios. Precedieron el acto Doña Agustina Jutard, Don Clemente López, P. Florencio y el lector magistral Ángel Barahona (vídeo).

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La tarde inició con una Celebración Eucarística, presidida por el Padre Florencio, quien nos invitó a vivir al 100 x100 la Universidad, a enfrentarnos a las grandes preguntas que surgen en esta etapa, incluso cuando no tengan nada que ver con nuestra profesión. Los colegiales se volcaron en la preparación de la misa: cantos, violín, flores, cuaderno litúrgico, oración de los fieles, ofrendas, y en especial la actitud de respeto y su elegante presentación. El acto continuó en el Aula Magna, precedido por nuestro Vicerrector Clemente López, P. Florencio, Agustina Jutard y el lector magistral, Ángel Barahona.

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Ángel se dirigió a la audiencia de colegiales, con cercanía y mucha profundidad, guiando una riquísima reflexión en torno a “La Comunidad, como espacio de Encuentro”. Explicó cómo “el encuentro con el otro te da la vida, es descubrir algo de ti que no sabes”. En concreto, habló de sí mismo y de las distintas comunidades de las que forma parte y se enriquece, su familia, la Iglesia y reconoció que “la Universidad también es mi comunidad, vivimos en una verdad que nos complementa”. Admitió que en toda convivencia surgirá el roce, pero que “lo que hace crecer a la comunidad es que haya equilibrio en el conflicto, no que no los haya”. Agustina Jutard, directora del Colegio Mayor, también se dirigió a la asamblea, destacó la importancia de la Universidad, para la construcción de una sociedad madura y solidaria. Habló del Colegio Mayor como una gran escuela de aprendizaje, entrega, formación y donación; el espacio donde se forman los grandes hombres y mujeres que la sociedad exige en el ambiente familiar y profesional.

DSC_0095 Concluyó el acto con un vídeo preparado por Sabela García y Paula Arocha, colegiales, donde nos hablaron de la comunidad a través de la imágenes de los primeros días del curso, jornadas de veteranos, días de integración y actividades por la noche.
La tarde concluyó con un rico cóctel entre colegiales, formadores y algunos profesores.

Nuestros colegiales veteranos pasan un día como voluntarios en Fundación Altius

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Ya es tradición en el Colegio Mayor que los colegiales veteranos lleguen unos días antes de la apertura del curso para preparar la recibida de los nuevos y profundizar en la importancia y vocación al servicio que conlleva ser veterano. Por eso, dedicamos una de las #JornadasDeVeteranos2015 a hacer voluntariado. La Fundación Altius abrió sus puertas a un grupo de 50 veteranos. Pablo Aledo, director de la Fundación explicó a los chicos los distintos proyectos en los que están trabajando y en los que les invitó a participar a lo largo de ese día.

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Los veteranos se pusieron al servicio de diversas causas: ayuda al desempleado, ayuda a la familia, agradecimiento a los donantes, y múltiples labores prácticas de orden y organización. Fue una gran experiencia en la que descubrieron el valor de la gratuidad y de la importancia de que en toda comunidad nos apoyemos los  unos de los otros, convicción que traerán al Colegio Mayor durante todo este curso.

María Suárez, bloguera y misionera: “parece mentira que ya estemos camino a casa”

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IMG-20150720-WA0001  María Suárez, Excellens: Parece mentira que ya estemos camino a casa. Lo que en un principio podían parecer eternas tres semanas, estas han resultado quedarse cortas.
Jueves 9 de julio. Como es de costumbre aquí, los voluntarios de Mother’s house tienen su día de descanso. En nuestro caso, decidimos visitar la leprosería creando así un grupo de 50 personas aproximadamente. El viaje fue largo y el sitio, a pesar de su lejanía y situación, acogedor. En él pudimos ver cómo vivían los enfermos y sus familiares. El lugar es precioso, repleto de vegetación y de un color azul celeste, como la gran mayoría del resto de casas.
Es alucinante ver como aquellas personas, a pesar de su situación, siempre tienen una gran sonrisa esperándote.

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Viernes 10 de julio. Ultimo día de voluntariado. No podíamos despedirnos de la India sin vivir una inundación como consecuencia de las lluvias del monzón. Si nos quedaba alguna clase de escrúpulos, hoy ha sido el día para terminar de superarlos. El agua nos llegaba hasta las rodillas, pero, a pesar de ello, no nos impedía el querer disfrutar de nuestro último día.
En mi caso, llevo yendo durante dos semanas y media a Prem Dan, que es una casa que aloja a señoras mayores. Como cada mañana, nos esperaban las sisters y las massis para empezar con las tareas, acompañadas de una música típica de aquí, que se me hará raro no escuchar cada mañana. He de confesar que en un primer momento yo no estaba nada convencida con Prem Dan, pero, finalmente decidí tomármelo como un reto. En ella hemos fregado, lavado y tendido ropa, hecho camas, dado de comer y hecho compañía a las ancianas. A pesar de parecer todo muy mecánico, cada día se presentaba diferente al anterior. Cada nuevo día que pasaba me sentía como en casa, la verdad es que da gusto ser siempre bien recibido.
Por la tarde, he estado yendo a Nirmala Shishun Bhavan, con niños discapacitados. Empezar a ir a esta casa me supuso menos esfuerzo, ya que siento una gran ternura con los niños. A esta casa no hemos ido tanto, solo un par de veces a la semana y es inimaginable el cariño que se les llega a coger en tan poco tiempo. He disfrutado y me he reído muchísimo con ellos.
Estos días han sido increíbles, tanto que madrugar (más que para ir a clase) no suponía una carga. Como he mencionado con anterioridad, esta experiencia me ha sabido a poco y regreso a casa con ganas de quedarme un poco más. Si me preguntan el por qué, no sabría que responder, ya que hay que vivirlo para saber que se siente. Los primeros días siempre son duros, y más si caes enfermo, que ha sido el caso de todos y cada uno de nosotros, pero forma parte de esto. Me voy con un buenísimo sabor de boca y, sin duda, con ganas de repetir.

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Una de las cosas que me llevo de Calcuta es el sentir desde el minuto uno que eres parte de esto y que no eres nuevo, tanto por el trato y la cercanía con la asistencia que recibes.  Aquí te sientes muy querido. Como dijo la Madre Teresa “Intense love does not measures, it just gives”