GORKA PASTORIZA – ¿Van a ser los investigadores los que decidan por nosotros?

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El pasado miércoles 29 de marzo, el Dr. Carlos Romero, apreciado profesor de nuestra Universidad Francisco de Vitoria, realizó una ponencia tratando el tema del transhumanismo del que tan poca información tenemos pero que tanto nos afecta. El transhumanismo es un movimiento intelectual que tiene como objetivo transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnologías que mejoren las capacidades humanas, tanto físicas como psicológicas e intelectuales. Este movimiento busca dejar atrás la concepción de que el ser humano es inalterable. El paso siguiente al transhumanismo sería el poshumanismo, en el que la tecnología será capaz de tener consciencia y no tendrá necesidad de tener humanos que la controlen. En este momento, la tecnología podría multiplicarse por sí sola.

El Dr. Romero comenzó con un vídeo que nos puso los pelos de punta. En este, varios prestigiosos investigadores trataban el posible fin de la especie humana dando paso a un mundo dominado por las tecnologías. Basándose en el crecimiento exponencial que está teniendo la tecnología desde su aparición, especulaban que este cambio podría producirse en torno a 2045.

Dicho así podría parecer surrealista, pero el Dr. Romero nos presentó la realidad en la que se encuentra nuestro mundo y las distintas investigaciones que se están realizando para conseguir este objetivo, entre ellos el proyecto BRAIN de Estados Unidos, financiado con cinco mil millones de euros, o el proyecto Human Brain Project (Proyecto del Cerebro Humano) de Europa, cuyo objetivo es poder mapear el cerebro humano neurona a neurona, para poder comprender todos los procesos que se dan en él, así como curar, entender y prevenir enfermedades como el Alzheimer, Parkinson, etc.

A priori, puede parecer que estos proyectos tienen una buena causa. El problema viene cuando las personas ponen su orgullo desmesurado hasta el punto de que no buscan el bien mediante los medios que se les ofrecen, sino que buscan el mérito propio y sentirse poderosos, como bien explicó el Dr. Romero mediante el concepto “hybris”, procedente de la Antigua Grecia y que hace alusión a la actitud de los humanos de querer ser Dioses o actuar como ellos. El problema viene cuando componentes de estos proyectos y multimillonarios como por ejemplo Nick Bostrom (principal exponente del transhumanismo), Neil Harbisson (primera persona del mundo reconocida como cíborg) o Elon Musk (multimillonario estadounidense cuyo objetivo es fusionar humanos y robots) buscan superar los límites humanos mediante la tecnología, creando robots y cíborgs (fusión entre humanos y robots).

En el caso de que estos pronósticos y las predicciones del transhumanismo se cumplan, se producirá un gran impacto sobre nuestra especie y sobre nuestra sociedad: la diferencia entre ricos y pobres será muy grande, se producirán muchas guerras en las que se pondrá en riesgo la humanidad, el dinero perderá su valor, etc.

Para concluir, el Dr. Romero nos dejó unas preguntas que me parece importante que todos nos planteemos: ¿Cómo el humano ha llegado a odiarse tanto hasta el punto de querer mutilar su propia especie? ¿Qué pasará con aquella gente que no pueda pagar un robot? ¿Dónde quedarán los derechos humanos por los que tanto se ha luchado en la historia? ¿La humanidad no tiene decisión sobre este tema o van a ser los investigadores los que decidan por nosotros?

Gorka Pastoriza

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MENENE OLUY – “¡Al suelo, que vienen los nuestros!”

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En estos tiempos que corren lo que no se cuenta no existe; algo que le llevó a Zygmunt Bauman a decir que si Descartes volviese a la vida replantearía su máxima de “pienso luego existo” a “salgo en la televisión luego existo”. Es precisamente lo que está pasando con la realidad que se vive en el que es probablemente el continente más diverso y complejo de todos: África.

Si bien es cierto que es complicadísimo abordar toda la realidad del continente africano, un acercamiento a la misma, por más limitado que fuera, ayuda a entender en conciencia eso que se llama África. De ahí mi satisfacción por haber hecho a mis compañeros colegiales partícipes de esa realidad. Una realidad de la que desde Europa sólo vemos los efectos, casi nunca las causas, que van desde la inmigración a los refugiados; desde el hambre a las guerras; y desde las dictaduras a las dictablandas.

Ni que decir tiene lo contento que estoy, sobre todo por evocar a mis compañeros que ellos están viviendo un mundo diferente. El real que se vive es aquél en el que los padres no sólo no tienen 20 euros para darles para que salgan de fiesta con sus amigos (y por ende se fumen un cigarro o dos), sino que no tienen 20 euros para comprar el desayuno del día, de la semana o del mes. Ojo, que no digo comida, que son todavía palabras mayores.

También reflexionamos sobre aquello de que “África en desorden es un gran negocio”;. Hay agentes externos están muy interesados en subvertir el orden del continente para sus intereses comerciales (sobretodo). Precisamente Marruecos sigue siendo el único país no golpeado por la Primavera Árabe, porque a nadie le interesa subvertir todavía el orden de Marruecos (muchos actores externos tienen bastante que perder si se da una subversión en estas tierras).

Que el continente necesita una segunda descolonización, es un hecho. Y esta segunda descolonización pasa por despojar del poder a los actuales Jinetes del Apocalípsis también. Así lo dejó bien aquilatado el que fuera ministro del Partido Popular, Pio Cabanillas: “Al suelo, que vienen los nuestros”; esto es, el peor enemigo está en casa. Más contento no me pude quedar, a sabiendas de que si digo lo mismo allá estoy firmando mi sentencia de no contarlo dos veces.

Con esta conciencia agradezco a todos aquellos que tuvieron a bien asistir a la charla, con el esfuerzo que ello supone, a los que no pudieron pero quisieron y a toda la comunidad colegial.

SOFÍA MORALES – “Después de este viaje me siento acompañada”

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Lo primero que pensé cuando me dijeron que iba a Barcelona era que quería ir, pero de esa forma en que sabes que no vas a ir al final. Y hablando con mis amigas me dijeron “Oye, pero no vamos a ir” y sentí que tenía que hacer el viaje, no sabía por qué, pero tenía que ir. Ya yendo a Barcelona me empecé a dar cuenta, que estaba aquí para averiguar unas cosas que me planteaba y que había venido para algo. A lo largo del fin de semana la respuesta a esas preguntas.

Además, quería encontrarme a mí misma. Aparte de ver Barcelona, que era lo principal al principio, poco a poco se fue convirtiendo en plantearme yo cosas y ver si a través del fin de semana me iba respondiendo a esas preguntas. Eso vino después, primero el “que guay Barcelona”, y luego las preguntas.

Puedo decir que a la mayoría encontré respuestas, pero me han surgido más cuestiones que no me habrían aparecido sin ir al viaje, junto con la solución a muchos problemas que yo tenía. A lo largo del fin de semana, desde el primer momento yo ya estaba recibiendo señales y respuestas.

De la peregrinación me quedo con dos momentos. El viernes fuimos a la Sagrada Familia y tuvimos misa allí y fue una pasada. Desde ese momento, con la homilía del padre yo ya estaba sacando cosas dentro de mi corazón y estaba ya pensando que sí, que lo que yo me planteaba tenía solución y respuesta. Como segundo, me quedo con Montserrat el domingo, que aparte de las preciosas vistas, andar para arriba un poco y verlo todo, destaco la misa y la visita a la virgen.

Me ha sorprendido lo intensos que pueden ser tres días, que ni tres días fueron, fue increíble, porque yo nunca pensé que fuera a pasar tan rápido, y la de cosas que podían pasar en un espacio de tiempo tan pequeño. La piña que hicimos como grupo fue genial, yo hablaba con gente con la que nunca me había relacionado y ahora he construido una relación muy buena. Y también el conocerme a mí misma en un espacio de tiempo tan pequeño.

El espíritu de comunidad que hicimos no se ha quedado allí. El lazo se mantiene, seguimos hablando y viéndonos, sabiendo que nos vamos a volver a ver y reunir para hablar después de regresar a casa. Yo creo que va a permanecer algo, porque ha sido una experiencia que hemos vivido solo nosotros, tan fuerte, tan intensa, que ni se va a olvidar ni se va a pasar por encima porque cada vez que veo a alguno de los que haya ido a Barcelona siempre me acuerdo, porque es algo hemos vivido juntos. Lo que yo he vivido también lo ha experimentado cada uno de ellos.

Mi relación con Dios ha cambiado, que antes era más bien poca, no sentía que hablaba conmigo ni que estaba en mi vida ni nada. Después de este viaje me siento acompañada, porque durante la peregrinación sentí que alguien me escuchaba, que estaba ahí cuando lo necesitaba para cualquier cosa que me planteaba, en los momentos buenos y en los malos.

Si pudiera hablar con mi yo de antes de ir a Barcelona, me diría aprovecha al máximo, aunque creo que sí lo hice, pero sobretodo prestar atención a los pequeños detalles. Porque en el viaje hay pequeñas cosas que si te fijas no sabes porque te estás fijando, y a través de ellas dices “por algo será”, y creo que podría haberles prestado más atención. Podemos mirar algunas cosas, pero las pasamos por desapercibido y no nos damos cuenta de que nos está preguntando algo, y creo que eso es importante.

PABLO GUIRADO – “Necesitaba un cambio”

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Soy de Auria, la ciudad del oro, pero Madrid, la ciudad donde me encuentro, y, sobre todo, el ambiente en el que estoy, me hace olvidarme de ello.

Hace dos semanas y media estuve en Barcelona y partía únicamente con la expectativa de conocer la ciudad porque nunca había estado allí. Pero cambió totalmente una vez hicimos las actividades propuestas por el Colegio Mayor. He de reconocer que ha cambiado mi filosofía de vida y la verdad ahora quizás estoy otra vez reencontrando esa fe que había perdido.

Las experiencias de mi vida, en el pasado, concretamente por parte de la familia de mi madre, hizo que cogiese un poco de rencor hacía todo lo relacionado con la religión, o con la Iglesia.

Tengo que decir que me contaron que mis abuelos fueron una vez a orar, a la iglesia, y justamente les cayó una cruz encima. Mi abuelo falleció en el acto, pero mi abuela sobrevivió, y para mí es un ejemplo de fortaleza, de que hay que luchar en esta vida, de que no es fácil y te vas a encontrar obstáculos de los cuales tienes que aprender y superar. Pero espero que con este paso pueda seguir yo hacia delante y tener el ejemplo claro de mi abuela siempre presente.

Este cambio vino por el ambiente de que estaba rodeado, me invitó a que reflexionase un poco acerca de mi fe. Todos los testimonios de mis compañeros con los que estuve ahí me impactaron y me hicieron ver que tienes que creer en algo más; porque vivir aquí y disfrutar como si fueras un ser inerte no gusta, y por eso mismo todo este tipo de actividades que últimamente están realizando Pastoral y demás me están ayudando a encontrarme conmigo mismo.

Necesitaba un cambio, porque últimamente mi vida estaba siendo muy monótona, yendo siempre hacía lo mismo, y para corregir esos pequeños fallos tienes que hacer cosas nuevas, tienes que cambiar. Y yo ahora veo que poco a poco estoy cambiando y espero que ese cambio sea bueno y que en un porvenir muy cercano pueda conseguir todos los objetivos y éxitos que me depare el camino.

Lo mejor de Barcelona fue el día del Cenáculo, ver como toda esta gente que había caído en ese mundo de las drogas, de precariedad, a fin de cuentas, perdieron todo. Eso me hizo recapacitar y ver si tengo alguna duda acerca de lo que ellos nos contaron, para poder esquivarlo y llevarlo por otro camino, evitando que ni mis compañeros ni yo caigamos en eso.

Tenía muchísimas dudas de si iba a servir para algo el viaje, y al final si pruebas las cosas realmente te das cuenta de si vale la pena o no. Fui, me lancé y descubrí que hay que probar algo para poder valorarlo y no arrepentirte, porque a lo mejor luego no tienes otra oportunidad de volver a vivir lo que has vivido. Es algo que he aprendido, una lección para mejorar.

Yo sabía con qué gente iba a estar, había algunos con los que había hablado muy poco o nada, porque cada uno tiene su vida. Pero en la peregrinación formamos una gran piña y disfrutamos el uno del otro, ayudando a hacernos mejores para así ser más fuertes y tener algo más cerca ese espíritu de lucha, de sacrificio y de perseverancia.

De Barcelona me he llevado la experiencia de estar allí, y felicidad sobre todo. Creo que he venido con muchas ganas de cambiar y de disfrutar un poco más. Yo recomendaría al que no acudió que si alguna vez el Colegio Mayor organiza otra peregrinación vaya. Es una experiencia que yo recomendaría a todo el mundo.

Desde luego que repetiría la experiencia, y propongo que ahora se haga el Camino de Santiago. Yo ya lo hice cuatro veces y me sirvió de mucho para reflexionar (porque yo soy ya un bohemio por naturaleza), y eso es un paraíso al que yo animaría a todo el mundo a ir.

PAULA AROCHA – “Es algo que sólo se puede entender si vives aquí”

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Siempre hay una primera vez para todo. Y en la mayoría de las ocasiones esas primeras veces traen gratis de regalo muchos nervios y millones de incertidumbres. Cada año, a principio de curso, el Colegio Mayor destaca las cualidades de la vida universitaria.

En mis tres años de carrera he tenido la oportunidad de vivir a plenitud muchas experiencias enriquecedoras,  no sólo he conocido a maravillosas personas que forman parte de mi vida, también he podido conocerme a mí misma. A través de las Jornadas de Integración, he podido valorar todas las experiencias que nos otorga esta majestuosa casa de estudio. Cuando entras por primera vez, no entras como la chica o el chico nuevo. Sino que entras como uno más, un hermano o una hermana, formas parte de una gran familia, y eso es un gran tesoro.

Este curso, el Colegio Mayor a través de los formadores ha decido resaltar la Belleza, la belleza de todo aquello que llamamos universidad, poder apreciar las pequeñas cosas que nos encontramos en los pasillos, los buenos días de nuestros compañeros, el encuentro de todos después de un largo día de estudio. La belleza en las pequeñas cosas que vivimos cada día, que no siempre sabemos apreciar.

El año pasado fue el encuentro, encontrarse con uno mismo a través de las personas con las que convives que al final terminan siendo tus más grandes amigos. Y por ultimo, la creatividad, ese potencial que habita dentro de nosotros para sacar nuestros más grandes talentos en la vida universitaria. Después de estos tres años, he pensado no solo ¡qué bonito! sino qué tristeza. Me da miedo de lo rápido que pasa el tiempo, y de lo veloz que pasa la vida universitaria; y de lo enriquecedora que ha sido y puede llegar a hacer estos maravillosos años de carrera. No sólo me he dado cuenta de lo mucho que hemos aprendido en el Colegio Mayor sino de lo rápido que vamos creciendo y acercándonos cada vez más a nuestra meta. El Colegio Mayor, estoy segura que todos nos sentimos así, es nuestra segunda casa, nuestra otra familia.

La belleza de cada momento y cada detalle que nos aportan todas y cada una de las personas que viven aquí son un regalo y una ilusión. Cada sonrisa que te transmiten consigue emocionarte. Es algo que sólo se puede entender si vives aquí.

Paula Andreína Arocha – Doble Grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual.

GUSTAVO GILL – “Pararse y mirar”

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No había oído hablar de Lupe de la Vallina en mi vida, sin embargo, he leído las revistas donde publica y conozco alguna de las celebridades a las que retrata, pero poco más. Hasta entonces, por lo que a mi respecta, la ponente invitada del lunes pasado en el Colegio Mayor, era una total desconocida, completamente invisible.

Un aspecto sobre el que está basado su trabajo me fascinó: se trata de una aclamada fotógrafa de incógnito cuya ocupación es la de colarse en eventos de todo tipo como conciertos, galas, cenas de empresa, rodajes, etc, alrededor del mundo. Y, no. No es una paparazzi. Lupe pasa desapercibida entre los asistentes y con naturalidad, atrapa todos los elementos, tendidos en un instante que normalmente, dejamos escapar. El resultado es una gama de composiciones, colores, equilibrio y momentos descontextualizados y plasmados en un trabajo minimalista cuyo fruto es una colección de detalles, inapreciables por miradas descuidadas, que materializa en fotografías que llevan la firma de su impalpable presencia.

A propósito de su cometido, Lupe compartió con nosotros su peculiar enfoque, en concreto, la belleza de lo cotidiano. Allí éramos unos cuantos escuchando con atención los síntomas de una mente inquieta, creativa y curiosa. Expresándose con franqueza, hizo una reflexión sobre aquellos minutos contemplativos que pasamos frente a algo que nos conmueve, como un regalo. Ella sostiene que este tiempo no está siendo malgastado, sino invertido en nosotros mismos. Nos invitó a pararnos de cara a aquello que desate, en nuestro interior, la intranquilidad de no entender algo o la inquietud de reconocer algo que ya nos agrada y lo consideramos bello.

Para que pudiéramos entender de primera mano a que se estaba refiriendo Lupe con pararse y mirar, propuso un ejemplo práctico y nos hizo partícipes de su experiencia. El experimento, consistía en mirar y dejarse mirar. Repartidos por parejas, uno frente al otro, con los ojos cerrados, yacíamos algunos nerviosos y otros intrigados. La otra mitad, por unos minutos, sin pudor alguno, volcaban sus miradas intrusas en el rostro de su compañero, mientras Lupe guiaba nuestros ojos por surcos, pliegues, manchas y colores que por mas que conformen la fisionomía de una cara reconocible, solo vemos el aspecto general, descuidando los detalles más característicos de un rostro. Minutos después, se cambiaron las tornas. Ahora el que miraba, iba a ser mirado. Este ejercicio demostró a todos los asistentes que un segundo vistazo puede ser visualmente más nutritivo que contentarse con una pasada de largo. Aprendimos a hacer un alto frente a lo que creemos habernos acostumbrado, porque una mirada más profunda desvela la superficialidad de lo cotidiano.

Añado, que además de que Lupe de la Vallina contaba con todo mi interés, me pareció una persona encantadora y muy cercana, algo muy importante para acercarse a los jóvenes a hablar de un concepto tan anfibológico como la belleza. Mi experiencia en esta asamblea de la mirada fue del todo enriquecedora. El oficio de una persona, de inmortalizar las puntualizaciones menos obvias, caló hondo en las mentes de los estudiantes con hambre de romper la monotonía de los días. Estamos llamados a ser fisgar y a regalarnos sorpresas, a romper esquemas y a sacar todo de contexto para pulir la inherente realidad que se nos presenta compacta, pero que no deja ver la totalidad de sus caras.

MANUELA PAREDES – “Creo en la amistad en la familia y creo en la familia en la amistad”

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Dicen que no hace falta la misma sangre para ser familia. Un día aparece alguien en tu vida que deja la palabra amistad en mal lugar. Da igual que sea chica y chica, chico y chico, o mezclados. Alguien con quién avanzas de la mano aunque no esté. Una compañía de juegos, de ropa, de peleas. Conoce todos tus secretos y momentos. Es tu hombro donde llorar y un abrazo todos los días. Complicidad y confianza ciega. Te deja impregnado su sello sin pedirte nada a cambio. Que aunque se vaya lejos, nunca le olvidas. Que te avisa primero de que la vas a cagar y te repite el te lo dije cuando no le hiciste ni puto caso y la cagaste. Que siempre te desea lo mejor y nunca le convence nadie lo suficiente para ti. Que ríe contigo cuando le cuentas otro primer beso y llora cuando te han jodido otra vez. Sabe que tienes un mal día y aparece en la puerta de casa y te obliga a salir a la calle: O sales tú o te saco yo, sonríe. Y, (…), le abrazas.

Te manda canciones nuevas cada día, comparte los cubatas contigo: ¿Lo de siempre para los dos, no?. Siempre está en disposición de irse al fin del mundo contigo. Y siempre terminan pasando cosas raras o divertidas. Sin planear.

Y si tienes días de pijama, se trae el suyo y coméis chocolate o pipas hasta que se acaben y sea un nuevo día.

Solo tienes que cerrar los ojos para saber quién es. Aparece en tu mente.

Defreds.

Cuando estaba en la charla sobre la belleza en la amistad me vino este texto de un joven escritor gallego a la mente. La forma de hablar de sus amigos, la manera en la que olvidaban cualquier mal que les pudiesen haber hecho, el estar en las buenas y el no abandonarse en las malas… Esa noche pude ver la verdadera amistad con mis ojos.

Soy de esas personas que piensa que lo más bonito que hay en el mundo es la familia, pero también soy de esas personas que creen que muchos de sus amigos tuvieron que ser sus hermanos en otras vidas. Creo en la amistad en la familia y creo en la familia en la amistad. Creo en el amor, y el amor no entiende de sangre.

            Siempre que había escuchado hablar a alguna asociación o fundación de acción social o de voluntariado me había fijado en la forma en la que hablaban de las personas a las que ayudaban. Siempre escuchaba “los miembros” “los hombres”, “las mujeres”… expresiones cultas y masivas. Cuando vinieron los de Bocatas les oía decir los nombres y apellidos de las personas, los motes, como les llamaban amigos e incluso como no tenían miedo a decir lo que realmente eran “los toxicómanos”,“los gitanos”… están tan unidos que no tienen que usar filtros para referirse a ellos. Son totalmente naturales.

            Me gusta, es más, me encanta el concepto de amistad que tienen. Aceptan a las personas tal y como son. No intentan manipularlas. No quieren cambiarlas. Quieren acercarse a ellos y ser sus amigos. Pero amigos de verdad, no buscan su amistad con un fin. Buscan crear lazos de amor y cariño. Si después ese amigo decide, por voluntad propia, reconstruir su vida, lo aceptan con ese cambio. Si después recae en la droga, el alcohol, o el problema que puedan tener, lo aceptan con su recaída. Son sus amigos. Y eso es una amistad. Querer a alguien sólo cuando está bien no es ser un amigo, es ser un interesado. Un compañero de lo bueno.

            La palabra amistad es algo muy importante, creo que todos deberíamos aprender un poco de estos voluntarios a la hora de ser amigos. Solemos buscar a gente que se nos asemeja, que nos complementa. Olvidamos que a veces alguien totalmente distinto a nosotros puede cambiarnos la vida. Olvidamos que lo diferente puede ser maravilloso. Que un amigo no tiene porque ser igual que tu, que ahí está la gracia, en buscar amigos donde nunca lo imaginaste, de aprender de gente que tiene una vida muy diferente a la tuya.

            Admiro de verdad el trabajo de estas personas. Ayudar es fácil. Acompañar es algo muy diferente. La amistad requiere de un compromiso. La amistad se forja con momentos, con paciencia, con cariño, con sinceridad y, sobretodo, con ganas.